¿Por qué no escribir?
Nada como una gran cantidad de conversaciones banales para sentirse completamente solo. No me refiero a que hablar de banalidades no esté bien, pero resulta frustrante tratar de abordar un tema de mediana profundidad y no obtener respuesta.
Me gustan esas personas con quienes se puede hablar por horas sin llegar a aburrirse, con quienes siempre hay un tema diferente para tratar, desde lo más tonto a lo más complejo. Es difícil tolerar a esas personas con complejo de supremacía intelectual que siempre pretende saberlo todo sobre cualquier cosa y que no puede comunicarse más allá de la academia, pero el otro extremo tampoco resulta agradable.
Una de las desventajas de no tener pareja, ni mostrarse dispuesta a tenerla, es la falta de alguien que se interese en lo que tienes por decir, o que al menos se esfuerce en fingir que así es. Quizá eso no tenga mucho que ver realmente, el tener problemas para entablar amistades también debe influir mucho en ese sentido.
El hecho es que aquí estoy a la 1 30 am con trabajos por hacer, pero escribiendo para nadie, ¿y por qué escribir? bueno, porque ¿por qué no hacerlo? Es sólo un blog más rondando en la red, una lluvia de ideas inconexas sin un fin particular, siempre habrá alguien tratando de encontrar una persona cuyo pensamiento se asemeje al suyo. Esa podría no ser yo, pero al menos intento expresar algo, nada concreto, sin horario, ni fecha definida, sólo una forma de quejarme de la vida y encontrar a alguien que tal vez tenga algo interesante para decir.
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